“Who Gets to be a Member?” – Sunday Preview for September 24, by The Rev. Stephanie Kendell

September 21st,2017 Categories: Latest News, Stephanie Kendell Letters

Beloved Church,

What a gift this past week has been. Homecoming was an incredible gathering of our cherished community and a bunch of new friends we hope to see again soon. Building community is hard work, but deep and meaningful relationships have resulted from the time, commitment, and love that each one of you has put into this endeavor. As Pastor Kaji said last week, “Jesus is home,” and when we build community founded in Christ’s love we create a welcoming, just, and loving home beyond our wildest dreams.

We have talked a bit about what it means to be home, but this week I want to dig a little deeper and talk about what it means to find home, and what it means to be a part of a home. So, in other words, what does it mean to find Jesus and be a part of Christ’s church?

I need to confess something. As I wrote “What does it mean to find Jesus,” I rolled my eyes at my computer. The phrase “Have you found Jesus?” has been used by people for far too long to simplify Jesus’s message and to accost people with Christ’s love. It makes it seem as if Jesus and I are in a game of hide and seek that I was unaware I was playing. And once I do find Jesus, suddenly I belong to a group of people that have already moved on to the next phase of the game and made up all the rules. Luckily, if we are in a game, then I know that all are invited to play and everyone wins because we all have an equal share in the stakes. Building meaningful and sustainable relationships built on love and respect is the ultimate goal of Christ’s love and, as we see in the passage this week, when we establish that bond in community, we know Jesus is there.

If another member of the church sins against you, go and point out the fault when the two of you are alone. If the member listens to you, you have regained that one. But if you are not listened to, take one or two others along with you, so that every word may be confirmed by the evidence of two or three witnesses. If the member refuses to listen to them, tell it to the church; and if the offender refuses to listen even to the church, let such a one be to you as a Gentile and a tax-collector. Truly I tell you, whatever you bind on earth will be bound in heaven, and whatever you loose on earth will be loosed in heaven. Again, truly I tell you, if two of you agree on earth about anything you ask, it will be done for you by [God] in heaven. For where two or three are gathered in my name, I am there among them.’   (Matthew 18:15-20, NRSV)

Jesus shows us that we find God’s love in the connectedness of our relationships. Building relationships is a hard thing; in fact, even Jesus says it is not easy. Building relationships, especially in the church, needs to be done on many levels. The personal level, where you are vulnerable and open to receive and acknowledge Christ’s love in your life. The interpersonal level, where you share yourself wholly and holy with another person by seeing Christ in them. The communal level, where you expand your connection with others into a wider space to feel Christ’s presence. And finally, the church level, where you share your community with God and connect in the renewing unity of God’s love for all. What Jesus teaches us in this passage, is that no matter what level of building a relationship you are on, Christ is always there with you.

However, things get a little more involved the more people we add to the relationship. Jesus demonstrates the accountability that is needed to maintain a certain amount of functionality within a church, but, simultaneously, Jesus does not say that when someone lets you down, you stop loving them and stop inviting them in. No, Jesus says instead to accept them unconditionally telling us that all people are welcome in the kin-dom and all are embraced in the love of Christ’s church.

So, this week as we meet new people, gather with old friends, and come together in community, both in person and online, let us remember that Jesus is continuously present and renewing our love and commitment to each other.

Shalom Y’all.

Rev. Stephanie 

¿A quién le toca ser miembro?

Amada iglesia,*

Esta semana ha sido fabulosa. La Bienvenida a Casa fue un encuentro increíble de nuestra querida comunidad junto a nuevas amistades que esperamos ver pronto. Construir una comunidad requiere trabajo arduo. No obstante, relaciones sólidas y significativas han sido el resultado luego del tiempo, compromiso y amor que le hemos dedicado a esta faena. Según comentó la pastora Kaji la semana pasada, “Jesús está en casa”. Cuando nuestra comunidad se funda en el amor de Cristo creamos un hogar hospitalario, justo y cariñoso que sobrepasa nuestros mejores deseos.

Hemos hablado un poco sobre qué significa estar en casa, pero esta semana quiero profundizar un poco y dialogar sobre qué significa encontrar un hogar y ser parte de ésta. En otras palabras, qué significa encontrar a Jesús y ser parte de la iglesia de Cristo.

Necesito confesarles algo. Mientras escribía, “qué quiere decir encontrar a Jesús”, suspiré con incredulidad. La pregunta, ”¿has encontrado a Jesús?”, ha sido utilizada por cristianxs por demasiado tiempo para simplificar el mensaje de Jesús y para acercarse a personas con el amor de Cristo. Parece como si Jesús y yo estuviéramos jugando al esconder. Entonces, una vez encuentro a Jesús, de pronto, pertenezco a un grupo de personas que ya han pasado a la próxima fase del juego y quienes tienen a cargo establecer las reglas. Por suerte, si estamos en el juego, sabemos que todxs estamos invitados a jugar y que todxs ganamos porque todxs compartimos por igual la inversión. Construir relaciones a largo plazo y significativas fundamentadas en el amor y el respeto es la última meta del amor de Cristo y, como vemos en el pasaje de esta semana, cuando establecemos estos lazos en comunidad, sabemos que Jesús está aquí.

»Si tu hermano peca contra ti, ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano. Pero, si no, lleva contigo a uno o dos más, para que “todo asunto se resuelva mediante el testimonio de dos o tres testigos”. Si se niega a hacerles caso a ellos, díselo a la iglesia; y, si incluso a la iglesia no le hace caso, trátalo como si fuera un incrédulo o un renegado.

»Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.

»Además les digo que, si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan, les será concedida por mi Padre que está en el cielo. Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». (Mateo 18:15-20, NIV)

Jesús nos muestra que encontramos el amor de Dios cuando estamos conectados a nuestras relaciones. Construir una relación es algo difícil; de hecho, hasta Jesús dice que no es fácil. Construir relaciones, en especial en la iglesia, necesitan desarrollarse en muchos niveles, por ejemplo, a nivel personal, donde te sientes vulnerable y receptivo para reconocer el amor de Cristo en tu vida. A nivel interpersonal, donde te compartes en tu totalidad y de manera sagrada con otra persona cuando ves el Cristo en ellxs. A nivel de comunidad, donde expandes tu conexión con otrxs para sentir la presencia de Cristo. Y, finalmente, a nivel de iglesia, donde compartes tu comunidad con Dios y te conectas en la unidad renovadora del amor de Dios por todxs. Lo que nos enseña Jesús en este pasaje es que no importa en que nivel de relación estés, Cristo siempre está contigo.

No obstante, el ambiente se acalora cuando añadimos más personas a esta relación. Jesús nos demuestra que rendir cuentas es necesario para mantener un cierto nivel de funcionalidad dentro de la iglesia, y a la vez, Jesús no dice que cuando alguien te defrauda tú los dejas de amar y dejas de invitarlos. Todo lo contrario, Jesús en vez nos insta a aceptarlxs incondicionalmente, recordándonos que todos y todas somos bienvenidxs en el reino y que todxs recibimos el abrazo en el amor de Cristo por su iglesia.

Por ende, esta semana mientras conocemos nuevas personas, nos reunimos con viejas amistades y nos congregamos, tanto en persona como en línea, recordemos que Jesús continuamente está presente para renovar nuestro amor y el compromiso los unos por las otras.
¡Dios les siga bendiciendo!
Revda. Stephanie

 

 

 

 

 

* Translation by Rev. Jeanette Zaragoza / Traducido por la Rvda. Jeanette Zaragoza