“The Power of the Changed Heart” – Sunday Preview by The Rev. Stephanie Kendell

October 12th,2017 Categories: Latest News, Stephanie Kendell Letters

“No.3 Sunset” by Albert Alcalay / No. 3 El atardecer por Albert Alcalay

Beloved Church,

It is such a pleasure to welcome to our pulpit two dynamic preachers. This week we are honored to hear a word from Klay Williams and next week we have the Rev. Dr. Kenneth Samuel. I can’t wait to hear both of these incredible preachers.

Growing up, being around people who believed in God was hard for me. I always had a feeling deep within me that there was something bigger at work in this world. However, most of the “Christians” I knew would use God as a weapon against the people that I loved. I just couldn’t get behind the idea that this God that these people worshiped was so judgmental and hateful towards good people because of the way they looked or the people they loved. It wasn’t until 16 years ago this week that I met the first minister that showed me there was a different way to be “Christian.”

Sixteen (16) years ago this week, three friends and I were headed back to college from a weekend trip to San Francisco when we were in a car accident that should have killed us. We flipped the car five (5) times going 100 miles per hour which landed us all in the hospital and me in a wheelchair for a few months. When we got back to school the very first person to reach out to us and see if we needed anything was the college chaplain. Over my years at school I experienced, for the first time in my life, a faith leader that didn’t lead with judgment but rather compassion. And although my own preconceived notions kept me out of the chaplain’s office, I witnessed from afar a ministry of love. Little by little, I was being changed and becoming open to the incredible work of God in this world just like the story from our scripture this week from Matthew.

When he entered the temple, the chief priests and the elders of the people came to him as he was teaching, and said, ‘By what authority are you doing these things, and who gave you this authority?’ Jesus said to them, ‘I will also ask you one question; if you tell me the answer, then I will also tell you by what authority I do these things. Did the baptism of John come from heaven, or was it of human origin?’ And they argued with one another, ‘If we say, “From heaven”, he will say to us, “Why then did you not believe him?” But if we say, “Of human origin”, we are afraid of the crowd; for all regard John as a prophet.’ So they answered Jesus, ‘We do not know.’ And he said to them, ‘Neither will I tell you by what authority I am doing these things.

‘What do you think? A man had two sons; he went to the first and said, “Son, go and work in the vineyard today.” He answered, “I will not”; but later he changed his mind and went. The father went to the second and said the same; and he answered, “I go, sir”; but he did not go. Which of the two did the will of his father?’ They said, ‘The first.’ Jesus said to them, ‘Truly I tell you, the tax-collectors and the prostitutes are going into the kingdom of God ahead of you. For John came to you in the way of righteousness and you did not believe him, but the tax-collectors and the prostitutes believed him; and even after you saw it, you did not change your minds and believe him.’ (Matthew 21:23-32, NRSV)

When I finally tried being a part of a faith community, I looked for a church that valued diversity and spoke of love. I knew it existed because of John, but I knew I needed that community because I was opened to listening to God’s call in my life. As my story hopefully shows, when we become too set in our understanding of who we are or who God is, we limit the ways we open ourselves to God. When we see something completely new, we are conditioned to believe that it’s not real rather than a new way of God working in the world. However, we can take away something new from this week’s scripture; God creates new and dynamic communities out of things that seem impossible. Our hearts can change if we keep them open to a God that walks with the lost, moves within the stagnant, and renews the spirit in each of us.

Church, this week I hope we inspire others to be open to a change of heart, so that we may continue to grow into the people that God has called us to be. And when we hear God’s call of incredible love in unexpected ways, may we be open enough to hear it, believe it, and share it.

Shalom Y’all.

Rev. Stephanie 

El poder cuando cambiamos nuestro sentir

Amada iglesia,*

Es una gran bendición darle la bienvenida a nuestro púlpito a dos predicadores dinámicos. Esta semana tenemos el honor de escuchar la palabra en voz de Klay Williams y la próxima semana escucharemos al Rev. Dr. Kenneth Samuel. Estoy muy deseosa de escucharles.

De niña no me sentía cómoda junto a personas que creían en Dios. Siempre tenía un presentimiento que había algo más grande operando en el mundo. No obstante, la mayoría de los cristianxs que conocía utilizaban a Dios como un arma en contra de las personas que amaba. No podía apoyar la idea que este Dios alabado por estas personas, juzgara y odiara a personas buenas por cómo eran o por quiénes preferían amar. No fue sino hace 16 años, esta semana, que conocí al primer ministro que me mostró que había una manera distinta de ser cristiano.

Hace 16 años, esta semana, me encontraba con tres amistades que regresábamos a la universidad luego de un fin de semana en San Francisco, cuando sufrimos un accidente de tránsito que por poco nos quita la vida. El vehículo dio cinco vueltas a 100 millas por hora que nos mandó al hospital y, a mí, a una silla de rueda por varios meses. Cuando regresamos a la escuela, la primera persona que nos preguntó si necesitábamos algo fue el capellán. Por primera vez en mi vida, sentí a un líder religioso que no juzgaba pero que era compasivo. A pesar que mis opiniones me mantenían alejada de la oficina del capellán, fui testigo, de lejos, de un ministerio de amor. Poco a poco, me iba transformando y preparando al trabajo increíble de Dios en este mundo, como ilustra la lectura de esta semana tomada del Evangelio de Mateo.

Jesús entró en el templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo.

―¿Con qué autoridad haces esto? —lo interrogaron—. ¿Quién te dio esa autoridad?

 ―Yo también voy a hacerles una pregunta. Si me la contestan, les diré con qué autoridad hago esto.  El bautismo de Juan, ¿de dónde procedía? ¿del cielo o de la tierra?

Ellos se pusieron a discutir entre sí: «Si respondemos: “Del cielo”, nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?” Pero, si decimos: “De la tierra”… tememos al pueblo, porque todos consideran que Juan era un profeta». Así que le respondieron a Jesús:

―No lo sabemos.

―Pues yo tampoco les voy a decir con qué autoridad hago esto.

»¿Qué les parece? —continuó Jesús—. Había un hombre que tenía dos hijos. Se dirigió al primero y le pidió: “Hijo, ve a trabajar hoy en el viñedo”. “No quiero”, contestó, pero después se arrepintió y fue. Luego el padre se dirigió al otro hijo y le pidió lo mismo. Este contestó: “Sí, señor”; pero no fue. ¿Cuál de los dos hizo lo que su padre quería?»

―El primero —contestaron ellos.

Jesús les dijo:

―Les aseguro que los recaudadores de impuestos y las prostitutas van delante de ustedes hacia el reino de Dios. Porque Juan fue enviado a ustedes a señalarles el camino de la justicia, y no le creyeron, pero los recaudadores de impuestos y las prostitutas sí le creyeron. E incluso después de ver esto, ustedes no se arrepintieron para creerle. Mateo 21:23-32 (NIV)

Finalmente, cuando traté de ser parte de una comunidad de fe, busqué una iglesia que valorara la diversidad y hablara del amor. Por Juan, sabía que existía, pero sabía que necesitaba la comunidad porque estaba abierta a escuchar el llamado de Dios en mi vida. Como espero que mi anécdota demuestre, cuando estamos muy arraigados en nuestro entendimiento de quienes somos o quien es Dios, limitamos las maneras de conocer a Dios. Cuando vemos algo completamente nuevo, estamos acondicionados a creer que no es real, en vez de verlo como una manera nueva en la que trabaja Dios en el mundo. No obstante, podemos aprender algo nuevo de la Escritura de esta semana. Dios crea comunidades nuevas y dinámicas de situaciones que parecen imposibles. Nuestros corazones pueden cambiar si nos mantenemos prestos a un Dios que camina con el perdido, se mueve con el paralítico y nos renueve el espíritu en cada uno de nosotrxs.

Pueblo, esta semana espero que inspiremos a otrxs a estar abiertos a un cambio de corazón para que podamos continuar creciendo en ser las personas que Dios nos ha llamado. Oremos, para que cuando escuchemos el llamado fabuloso del amor de Dios en formas no esperadas, podamos estar prestxs a escucharlo, creerlo y compartirlo.

¡Paz mi gente!
Revda. Stephanie

 

 

 

 

 

* Translation by Rev. Jeanette Zaragoza / Traducido por la Rvda. Jeanette Zaragoza